viernes, 9 de marzo de 2007

ALTERNATIVAS DE SOLUCION

El Estado Peruano debe velar por la adecuada integración e inserción del migrante Peruano en el exterior negociando acuerdos bilaterales con aquellos países que tengan mayor afluencia de connacionales, como ha ocurrido por ejemplo en el caso de Chile, y como también lo han hecho países como México, Nicaragua y El Salvador. Pero para ello es necesario profundizar en el conocimiento de las condiciones de sanidad, educación, vivienda y de servicios sociales a que puede acceder el peruano en el exterior.

Se pueden pactar cláusulas destinadas a evitar la discriminación y el abuso contra nuestros connacionales, así como garantizar el acceso de éstos a la salud, a la educación y a otros servicios públicos. Un sector especialmente vulnerable a tener en cuenta es el de las mujeres, que constituyen la mayoría de nuestros migrantes y que se encuentran más expuestas a maltratos o a diferentes tipos de explotación (laboral, sexual, etc.).

Sería también importante que los consulados peruanos mantengan una base de datos actualizada respecto de los peruanos residentes en el exterior, que incluya sus características generales (número y lugar de residencia, sexo, edad, estado civil, nivel de educación, ocupación, personas dependientes, entre otros), así como su situación actual (potencialidad para colaborar con su país), de forma tal que se facilite la labor de asistencia pero también se amplíen las posibilidades de cooperación del migrante con el Perú.

Resulta también prioritario que entidades como el Instituto Nacional de Cultura (INC) u otras encargadas de promover el turismo y la imagen del Perú en el exterior tales como el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, o PROMPERÚ mantengan permanente contacto con las asociaciones de peruanos en el exterior, con los consejos de consulta y nuestros consulados, a fin de desarrollar, conjuntamente con ellos, programas de difusión de nuestra cultura (música, gastronomía, historia, arte, etc.) y del Perú como destino turístico.
En el 2004 se aprobó una Ley de Incentivos migratorios con la finalidad de promover el retorno de peruanos en el exterior para dedicarse a actividades profesionales o empresariales mediante la concesión de incentivos tributarios, como una medida de contrarrestar el fenómeno del brain drain o fuga de cerebros y fomentar el retorno aprovechando la mano de obra calificada peruana en el exterior. Complementariamente se puede hacer uso de la tecnología de comunicación actual y de acuerdos específicos que garanticen la transmisión de nuevos conocimientos al Perú, como un aspecto importante en las políticas de incentivar y fortalecer la vinculación de nacionales peruanos calificados y en el exterior con colegas en el país, articulando comunidades científicas y técnicas que permitan el traspaso de la modernización en diferentes campos, de forma más rápida, ágil y económica.